Bebé con juguetes

EL DESARROLLO DEL NIÑO

Todos nacemos con una “energía natural” que canalizamos y expresamos a través del movimiento de nuestro cuerpo. Es imprescindible que exista movimiento para que se produzca un aprendizaje, sobre todo en los primeros años. El conocimiento de nuestro propio cuerpo, de sus límites, unido con las sensaciones que nos aporta movernos en libertad produce como resultado un aprendizaje que será la base de los aprendizajes posteriores. A través de nuestro cuerpo nos ponemos en contacto con nuestro entorno, utilizando los sentidos descubrimos diferentes estímulos que nos hacen reaccionar y aprender.

A medida que vamos creciendo, ese contacto con nuestro alrededor también evoluciona: pasamos de una actividad básica como patalear, agarrar…y  las sensaciones que nos producen, a otras más complicadas como gatear, guardar equilibrio, saltar o correr, que llevan implícita la intención de hacer algo.

“El desarrollo psicomotor del primer año sienta las bases

de todo el aprendizaje posterior.”

A partir de estos primeros movimientos que nos ayudan a conocer objetos, límites corporales, sensaciones como la gravedad, el equilibrio…creamos las conexiones neuronales necesarias para aprender lo que viene después, por ejemplo, habilidades esenciales para la lectoescritura.

¿Y cuál es nuestro papel como adultos en todo esto? A pesar de que los seres humanos venidos “programados para desarrollarnos”, los primeros años somos dependientes de un adulto que nos dé soporte y nos ayude a cubrir nuestras necesidades básicas. Si éstas (alimentación, descanso, refugio y amor) están cubiertas, nuestro cuerpo es capaz de hacer el resto con un estímulo adecuado. Además en todo este aprendizaje entran en juego las emociones. Según Francisco Mora “sin emoción no hay curiosidad, no hay atención, no hay aprendizaje, no hay memoria”.

Está en nuestras manos, papás y mamás, ofrecer a nuestros hijos e hijas oportunidades para que puedan construir sus caminos. Tiempos y espacios de juego, oportunidades de descubrir cosas nuevas, soporte emocional adecuado, contacto con otras personas (niños y adultos), modelos de vida, …

Y como todo esto no es nada fácil, queremos lanzar algunos post en los que, por edades, podamos ir conociendo el desarrollo del bebé y algunas pautas para fomentarlo en casa. De momento, os dejamos unos consejitos generales para empezar a poner en práctica.

5 CONSEJOS PARA PONER EN PRÁCTICA EN CASA:

  • Observa, observa y observa: aprende de sus reacciones.
  • Respeta su ritmo natural.
  • Invítalo a experimentar.
  • Adapta el espacio.
  • Acompáñalo en sus procesos.

Si os interesa saber más sobre el desarrollo del niño y aquellas cosas que podemos hacer en casa para acompañarles en todos sus procesos, no dudéis en poneros en contacto con nosotras a través de nuestro e-mail: info@mimamaquieresaber.com, para que resolvamos juntos todas vuestras inquietudes.

Y si os ha gustado leernos, os invito a compartirlo.

Elena Rodríguez

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